La inteligencia artificial dejó de ser una herramienta

Llevo muchos años trabajando en tecnología.
He visto aparecer lenguajes, frameworks, la nube, aplicaciones móviles, SaaS y un montón de tecnologías que en su momento prometían cambiarlo todo.

Algunas sí lo hicieron.

Pero con la inteligencia artificial siento algo diferente.
Al principio la usaba como probablemente la mayoría: preguntar cosas, escribir algún texto, generar código, resumir información.

Una herramienta más.

Hoy ya no la veo así.

La IA se está convirtiendo poco a poco en una capa adicional de nuestra inteligencia.

La utilizo para trabajar ideas, cuestionarlas, programar, investigar, diseñar productos, escribir historias, crear imágenes y últimamente hasta hacer cine.
Y algo curioso empezó a pasar.
Muchas veces ya no sé exactamente dónde terminó mi idea original y dónde empezó la aportación de la máquina.
Eso puede sonar inquietante.

A mí me parece fascinante.

El verdadero cambio no es que la IA haga cosas

Eso ya lo sabemos.
Genera imágenes.
Escribe código.
Hace videos.
Analiza documentos.
Lo realmente interesante es que está reduciendo brutalmente la distancia entre tener una idea y poder construirla.
Antes podías imaginar una película, pero necesitabas cámaras, actores, locaciones, iluminación, edición y bastante dinero.
Hoy puedes empezar con una computadora.
Lo mismo está pasando con software, diseño, música y prácticamente cualquier industria creativa.
No significa que desaparezca el talento.
Creo exactamente lo contrario.
Cuando las herramientas se democratizan, las ideas empiezan a importar todavía más.

Estamos apenas al principio

Hay muchísimo ruido alrededor de la inteligencia artificial.
Modelos nuevos cada semana.
Benchmarks.
Agentes.
Videos cada vez más realistas.
Empresas agregando “AI” a cualquier producto.
Probablemente muchas desaparecerán.

Pero debajo de todo ese ruido está ocurriendo algo mucho más importante:
estamos aprendiendo una nueva manera de trabajar con las máquinas.

No solamente decirles qué hacer.
Pensar con ellas.
Y después de tantos años trabajando en tecnología, pocas veces había sentido con tanta claridad que estamos viendo comenzar una nueva etapa.
Lo divertido es que todavía nadie sabe exactamente hacia dónde va.

Yo tampoco.

Por eso quiero estar ahí para verlo.